Remembranza feminista en la cocina.

Remembranza feminista en la cocina.
«La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a donde  

quiera que fuera, los sabores y olores de la casa materna». Como agua para chocolate.Laura Ezquivel  

Desde siempre las mujeres hemos estado dentro de la cocina y al cuidado del hogar, en lo personal no considero adecuadas muchas de las etiquetas que el pasado asocia con el género femenino, pero siendo sincera “la cocina” es una que agradezco.  

Los olores, la mezcla de sabores, los tiempos y memorias que tengo cerca de la estufa no tienen precio, no solo porque van acompañados de los secretos culinarios familiares o de los fiascos más elocuentes y divertidos. Sino porque es uno de los momentos en los que podemos alimentar el alma.  

Al inicio de los tiempos el único método de cocción fue directo a las brasas y lo más cercano es el calentar las tortillas una a una directo en la estufa, después en Mesopotamia al rededor del 7.000 a.C. están los indicios de la primera revolución culinaria con las vasijas de barro que en nada han de parecerse a los sartenes de teflón o horno que utilizamos en la cocina de mi casa. 

Después nos topamos con la sacralización de los alimentos durante el S. XIX donde dictó que la mujer pertenecía al hogar. Pero si algo hay de destacar es que no aparece en los libros ni siquiera de cocina.  

Fue Francisca Sánchez cocinera de la Casa Real de España que al escribir sus libros de recetas como la primera en hacerlo se le otorga su lugar en la historia del feminismo, abriendo camino para las mujeres como un espacio libre.  

Sor Juana Inés de la Cruz y su participación en el recetario del convento de San Jerónimo de 1979 que recoge 36 recetas que acompañan los 25 años del convento, dejando testimonio del proceso de mestizaje. No solo es una joya para los amantes de la cocina barroca, sino que una inteligencia genial como la de ella danzarán entre el olor de los libros, buñuelos, tortas de cielo o billetes de doscientos. 

Al día de hoy el espacio público de la cocina es uno dónde las mujeres de todo el mundo encuentran el refugio al calor del fuego que procura el termino perfecto, la dulzura más exquisita, el picor burbujeante haciendo de cada cocina mexicana y sus sabores el emblema de la casa.  

P.D. Como recomendación personal les comparto que el libro Como agua para chocolate forma parte de una trilogía de enseñanzas culinarias de Tita a través de los años todas depositadas en las páginas por de Laura Ezquivel.  

 

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